ULTRA TRAIL BOSQUES DEL SUR 2019. CRÓNICA PERSONAL JUANJO MONTESINOS.

Tenía muchas ganas de volver a correr Ultra Bosques del Sur. Yo corrí Ultra Trail Bosques del Sur 2015, cuando fue campeonato de Andalucía y la edición del 2017, ambas ediciones dejaron mucho que desear, pero el GR 247 y PN Sierra de Cazorla, Segura y Las Villas tiene mucho encanto y cuando el año pasado me enteré que la edición del 2018 había mejorado mucho respecto a las anteriores me llevé una gran alegría, y unas ganas locas de volver.

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El recorrido de esta edición es muy parecido a la edición del 2018, pero tiene sensibles modificaciones con respecto al 2017 (la edición que corrí) Han quitado alguna subida que no tenía sentido antes de llegar al avituallamiento de Borosa, también han modificado la bajada del Gilillo al principio de la prueba, repasando el recorrido lo han dejado en 102 km con un poco más de 5.200 m D+. Una carrera dura.

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Arrancamos a las 00.00h de la noche del viernes al Sábado, con toda Cazorla echada a la calle para despedirnos.

Nada más empezar comienza una de las subidas fuertes de la carrera, la subida al Gilillo, 1.000m de D+ en 9 kilómetros. Aquí veo que algo no va bien, me cuesta mucho mantener un ritmo decente, voy sudando mucho y aunque muscularmente voy fenomenal, el cuerpo va muy apagado. Pienso en una de mis frases, “todo va bien, hasta que deja de ir bien” en esta ocasión nada va bien desde el principio. Espero que sea del estrés por llegar a la salida, que había trabajado por la mañana, y prácticamente había sido salir del coche y ponerme a correr.

La carrera es muy larga, así que mejor adaptarse a lo que hay, voy dejando paso  los corredores que vienen más rápido y adopto una posición más conservadora. Paso por la cima del Gilillo en 1h 45min, me sorprendo gratamente, veo que tenía un paso previsto en 2h y he pasado antes de lo planeado. Muy fatigado pero en un tiempo que me puede permitir tener un colchón respecto al cierre.

 

Repongo agua en el avituallamiento del Gilillo, no paro mucho, que aunque la noche es muy agradable y estoy corriendo en maga corta, la brisa es fresca y parar mucho significa enfriarse. Me pongo unos manguitos y comienzo la bajada a buen ritmo. Creo que he bebido demasiada agua en el avituallamiento y tengo la barriga como una pecera, me va dando saltos el agua dentro del cuerpo.

Cuando empiezo a subir camino de Gualay (km 18) me tengo que parar y devolver, sale el agua que he bebido, los cacahuetes que me he comido y todo lo que había en el estómago desde por la mañana, me quedo limpio.

Al contrario de lo que pudiera parecer, en vez de sentirme mal, el devolver me sienta bien. Retomo el camino con más ganas pero antes de llegar la avituallamiento… otra vez tengo que parar a devolver. El poco agua que he ido bebiendo en la subida lo expulso, eso ya me gusta menos. Son las 3h30 de la madrugada, en el avituallamiento me abrigo y pienso que queda mucho para ir así de fastidiado.

Me pongo como objetivo llegar al km 36 (Guadahornillos) allí me tiene que pillar el amanecer, y más o menos se, que si no me entra agua en el cuerpo, por la noche no va a haber mucho problema, pero en cuanto se haga de día y empiece a pegar el sol, no voy a poder seguir. Hagamos caso a la experiencia y a lo que he ido aprendiendo, cuando llegue al avituallamiento, hay que parar, relajarse y aunque se pierdan 10 minutos intentar comer, beber y asentar la barriga.

Todo este tramo voy acordándome de una frase de Luis Alberto Hernando, en toda carrera se pasan momentos malos, pero tienes que saber que te van a llegar los momentos buenos, jodeeerrr ¿cuándo me va a tocar a mi los momentos buenos?, llevo 5 horas de carrera y solo he tenido momentos malos.

Comienza a amanecer, no se puede explicar lo espectacular que amanece, me pilla   este amanecer en el camino de la Nava del Espino, y es una gozada verlo, estoy solo, nadie por delante ni por detrás, así he pasado prácticamente toda la noche y así estoy viendo este espectáculo. Me paro un par de minutos a admirar donde estoy, y a sentir el momento, aprovecho para hacer un pis, que soy corredor y si no hay un excusa, uno no se para jejeje.

Parece que el amanecer me ha dado vida y fuerzas. Al llegar al km 36, hablo con los voluntarios del avituallamiento, me dan mucho ánimo, me ofrecen de todo para comer y beber. Bebo un poco de refresco de Cola. Me estoy viniendo arriba.

Perece que aquellas palabras de Luis Alberto Hernando eran ciertas, llegan los momentos buenos. He estado unos 15 minutos parado allí, voy con tiempo sobrado sore los cortes, esto no es aquel UTMB del 2016 donde iba apuradísimo de tiempo.

Me marcho de Guadarhornillos en busca de mitad de carrera, km 50 Valdeazores, me acuerdo mucho de mi compi que no ha podido venir a correr, es la zona de la laguna de Valdeazores y luego el pantano de los Órganos la zona del nacimiento de Aguas Negras. donde hace dos años nos quedamos alucinados y nos parábamos a hacer fotos.

Tengo clárisimo que en los avituallamientos tengo que volver a parar, ya sean 10, 15 o 20 minutos, si no puedo beber y comer corriendo, lo tengo que hacer parado, una ultra sin comer ni beber no se puede hacer, claro… clarinete. En este tramo he devuelto 2 veces más, devolver es un decir, por qué no sale nada, no tengo nada en la barriga, pero las fatigas no se van.

Antes de llegar al avituallamiento del km 50, llega un 4×4 de la organización, van recorriendo los tramos para ver como vamos los corredores, me preguntan como estoy, ¿os cuento la verdad? jejeje.

Tienen isotónico y algo de comida que me ofrecen, me falta poco para decirles que abran la puerta de atrás que me voy con ellos, pero ni idea cual es el motivo de que les digo… “voy bien, cansado pero bien” (mas falso que judas jeje). Pero al revés de lo que pueda parecer, me dicen “vegaaa yaaa, si tienes muy buena cara, esto te lo comes”, “vas muy bien de tiempo, en el avituallamiento que lo tienes a 500 m te paras comes y verás la situación de otra manera”

¿500 m? ¿Donde he leido yo que estaban deteniendo a todos los que decían que a 500 m estaba el avituallamiento?. Queeee largos son 500m andando y que poco parecen en coche. 2km después llego al avituallamiento del km 50.

Estoy reventado. Pero me dicen que tranquilo, que no hay prisa. Que si quiero me abren el coche para que eche una cabezadilla. No son ni las 8 de la mañana voy con mi tiempo previsto de paso, no me lo puedo creer.

Les hago caso, cojo una silla me pongo al solecito y los voluntarios del avituallamiento, me traen un poco de refresco de cola, unas galletas.. Total paso 25 minutos allí, vienen por detrás unos corredores, (pensaba que yo era el último jeje).

El tirón hasta el otro avituallamiento son 11 km, quizás la parte más bonita de la carrera, el paso por los túneles y la bajada hasta el río Borrosa, bajando hacia la zona de la cascada. Arranco con ganas. Pues no va a tener razón Luis Alberto, en toda carrera vas a pasar por momentos buenos, ese es mi otro momento bueno, por fin me estoy divirtiendo, hago una bajada hacia la cascada corriendo y disfrutando.

 

Terminada la parte divertida, llega el eterno carril del Borosa, ufff, voy trotando.. siiii voyy trotando, ¡¡¡vuelvo a ser un corredor!!!. Me cruzo con infinidad de turistas que vienen haciendo el recorrido del borosa en sentido contrario al que yo voy.

Todo lo bueno se acaba, y el trote alegre que llevo se va apagando poco a poco, ya me debe de quedar poco para llegar al km 62, la bolsa de vida (mochila mitad de carrera) me espera. Saludo a unos senderistas, y el guía me dice venga que a 4 km tienes el avituallamiento. ¿Comoooooo? Mátame, no dejes que sufra más. El sol ya está pegando y el trote se me ha terminado. ¿Me quedan 4 km caminando por un carril con senderista viéndome sufrir?  como me de vomitera me veo en el youtube. La virgen santa.

El avituallamiento del Borosa (km 62) nos reciben como a héroes, me ponen una silla para que descanse, me traen mi mochila (bolsa de vida) me dan refresco de cola, han hecho macarrones en ensalada, una con nueces y otra sin nueces para los que tienen problemas de alergias, chocolate sin gluten y si lactosa, galletas, salchichón, chorizo… un festival.

Se que queda muuuuchiiisiimooo, que empieza la parte más complicada de la carrera, se que nada más salir comienza una de las subidas con rampas mayores de toda la carrera, así que como sigo llevando tiempo de margen con el fuera de control como bebo y me relajo lo que puedo. Me va a tener que echar con un palo de allí. Oigo una voz,.. “bueno que… aquí no te vas a quedar, así que ya estás saliendo”. Me lo tomé como palabras de ánimo, así que aproveché que salían unos corredores que habían llegado detrás mia, para salir con ellos.

Vamos todos buenos, en la subida vamos parando a recuperar el aliento, menudas rampas, el cambio de ropa que he hecho, y la comida me ha dado una nueva vida, parezco un gato con 7 vidas. Pero la cuesta me esta quitando mínimo 2 vidas.

La subida, como todas las subidas terminan arriba, así que toca bajar, voy contento he pasado el primer “escalón” de los tres finales. Ahora desde el Cantalar (km70) hasta Arroyo Frio (Km 75), el perfil pone que es terreno llano, menos una pequeña tachuelilla. Espera que aún me entra la risa del llano, menuda subida hay entre los dos avituallamientos, ¿Pero esto de donde sale? Si esto no tocaba ahora, me dan ganas de llorar.

Mi llegada a Arroyo frio a la hora de las 14:30h es recibir los olores de todos los restaurantes y terracitas. Multitud de personas tomándose una cerveza y comiendo cosas que desprendían un olor a rico que tiraba para atrás. Lástima no haber echado algo suelto, o no tan suelto, seguro que un chuletón o un cordero me sentaban de lujo, pero no, hay que seguir, que queda la segunda “tachuela” maaareee miaaa.

8.3 km hay hasta Vadillo, con un subidón que quita el sentido, además interminable. Me paro 20 veces, vómitos 3 en la subida y aún me queda más de media subida. Me alcanzan corredores que me ven tan mala cara que me dicen, siéntate un poquito y recupera.

Me siento en una piedra en mitad de la subida. Cuando se me pasa la sensación de vómito, que no expulsaba nada, pero con el esfuerzo parece que me voy a reventar las costillas, continúo subiendo. Me acuerdo del chiste de Paco Gandía de la plaza de toros “a ver si echas ya el chorizo” No se de donde saco las cosas que se me pasan por la cabeza, estoy fatal.

Poco a poco consigo coronar y empieza la bajada. Voy despacio pero aún así alcanzo a los compañeros que me pasaron en la subida. En la bajada continuo igual de “fatigoso” les estoy dando el día a mis compañeros jeje.

Cuando llego a Vadillo km 83, me meto en el avituallamiento, me siento y les digo que aquí se acaba mi aventura, quedan 19km, con la subida a la fuente del oso y no tengo fuerzas ni para reírme.

En vadillo están esperando el relevo de las escobas y de cierre de carrera, por lo visto la escabechina por detrás había sido importante y el cierre viene con 1h 30 min de adelanto, viene con los últimos corredores.

Me dan refresco de cola, tortilla de patatas, salchichón, yo que no tengo intención de seguir como un poco de todo, con mas mala cara que un gazpachuelo cortado espero a que lleguen las escobas y el cierre para la evacuación.

Mientras llegan, los que van a hacer el relevo me empiezan a liar, que si nos vamos juntos, que hay tiempo, que si ya no queda nada, Juan (uno de los escobas) me comenta que esta año no se hace “la Mocha” (se le olvida decirme que se hace una subida parecida o peor), en fin que me van liando, y después de 35 minutos arranco en busca de la meta.

Salgo un poco delante de las escobas, como me está costando tanto subir, por lo menos que me den una ventajilla. Me alcanzan en el siguiente punto de avituallamiento, en la fuente del Oso (km 89). Desde ahí a meta, ya no me dejaron solo en ningún momento. Caía ya la segunda noche y Juan me empieza a dar una clase de geografía, los picos de la Sierra, las sendas, me tiene entretenido. Entre él, la chica que es fisio del hospital de Úbeda (los siento no me acuerdo de su nombre) y Maria José me llevan la mar de distraido.

Hacemos una grupeta con corredores que vamos alcanzando, se pone un ritmo para llegar con tiempo a la meta y poco a poco estos compañeros, que en bosques del Sur han hecho de escobas, nos llevan a la meta. Lo que parecía imposible a 19 km de meta, estaba sucediendo, entraba en Cazorla emocionado, encima Cazorla nos esperaba echada a la calle con bengalas y antorchas.

Dar las gracias a todos y cada uno de los voluntarios que han puesto su corazón y su tiempo en esta carrera, no se si lo pueden hacer mejor, pero seguro que más ilusión que le han puesto es IMPOSIBLE, y gracias a los escobas y seguridad de carrera que nos ayudaron, no solo a mi, si no a un grupo de corredores que por diversas circunstancias estábamos para que nos tiraran al basurero y nos llevaron a meta.

 

 

 

 

 

 

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